La Viña: una montaña, un bosque, un río
Viernes, 03 de Febrero de 2012 23:14
Alfonso López Alfonso
Memoria de la vida en un pueblo de Cangas del Narcea de los que cuelgan en las montañas entre las que discurre el Coutu
Si hay topónimos con capacidad de evocar, La Viña es, sin duda, uno de ellos. Le permite al viajero imaginar a un grupo de monjes benedictinos del monasterio de Courias penetrando río del Coutu arriba para inaugurar, vertebrar y nombrar un mundo nuevo. Hoy día sería casi imperdonable para quien se acerque al concejo de Cangas del Narcea dejar de visitar alguno de los pueblos que cuelgan como higos maduros de las angostas montañas que se asoman al río del Coutu, porque este río, secreto y virginal, atesora una belleza intensa. Han mejorado en él lo que debe mejorar en todos los sitios: las comunicaciones, en el sentido de que los vecinos de estos pueblos tienen una carretera con buen firme y trazado todo lo bueno que permite la orografía, además de multitud de pistas que ascienden desde el río a las aldeas situadas en las laderas o en lo alto de las montañas, y han cambiado también, como en todo el campo asturiano, los usos de las tierras de labor, prácticamente abandonadas salvo las huertas cercanas a las aldeas y los prados más llanos, donde pueden trabajar las máquinas. Pero sigue habiendo en este itinerario como un resorte que nos lanza hacia atrás en el tiempo. Cuando nos adentramos en la quietud del río del Coutu comprobamos que todavía es posible llegar a vislumbrar la esencia de lo que fuimos.
¡Adious Concha!
Sábado, 21 de Enero de 2012 14:55
Naciu ‘i Riguilón
Este texto de Naciu ‘i Riguilón foi leíu por Xosé Antón Fernández “Ambás” nel entierru de Concha ‘i Clara, de Tresmonte d’Arriba, el pasáu 19 de xineiru de 2012 na ilesia de Noceda de Rengos. Namás terminar de leelu, las mozas de la Escuela Municipal de Música de Cangas empezanon a canta-l.ly un son d’arriba con pandeiros ya’l salir de la ilesia volvienon a retumbar los pandeiros, esta vé sín voces. ¡IMPRESIONANTE! Una bona despedida pa una persona inolvidable.
El 17 de xineiru de 2012, a las 11:30 la nueite, moríu Concha ‘i Clara, Concha la de Tresmonte, Concepción Rodríguez Suárez, -ya nun puedo reprimir las l.lágrimas mientras escribo esto- ya sei que, cumu you, muita xente, cuando s’entere, soplará fondo ya fairáse-l.ly un nudu na garganta. Gúei somos muitos los que quedamos güérfanos: güérfanos de dulzura, d‘armonía, d’al.legría, de paz, de sabiduría, d’amistá, de templanza, de desprendimientu. Güei con Concha marcha muitu de tou esto.
De gesto serenu ya humilde, cumu’l pueblu onde nacíu, Concha recendía humanidá por onque quiera que fora ya tanto la sua personalidá cumu’l sou arte caltrizaba fondo en toul que chegaba a conecela. Concha yera “pueblu”, pueblu feliz ya orgullosu de selo.
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Propuesta del médico Ambrosio Rodríguez para convertir el Acebo en el Lourdes asturiano, 1910 (I)
Domingo, 29 de Enero de 2012 22:00
Juaco López Álvarez

-Primera parte- Los milagros del doctor Ambrosio Rodríguez
El doctor Ambrosio Rodríguez Rodríguez fue una de las personalidades más activas que dio el concejo de Cangas del Narcea en el último tercio del siglo XIX y primeras décadas del XX. Nació en La Torre, Sorrodiles (parroquia de Cibea), en 1852 y murió en Madrid en 1927. Estudió y vivió en Madrid, París, Berlín, Buenos Aires y Gijón, y viajó por numerosos países de Europa y América. Fue un profesional muy reconocido, y amigo de eminentes médicos de su tiempo, como su maestro don Federico Rubio y Galí y el mismísimo don Santiago Ramón y Cajal. Nunca dejó de tener relación con su concejo natal, y siempre estuvo preocupado por su estado y porvenir. En la necrológica que le dedicó la revista La Maniega en junio de 1927 se dice: “Difícilmente habrá habido nadie que haya superado al doctor Ambrosio como amante de Cangas; a donde no dejó de ir un solo año, hasta que en 1915 perdió la vista, cuya desgracia le hizo pasar lleno de tristeza los últimos años de su vida”. Fue un asiduo colaborador de los periódicos locales que se editaban en la villa de Cangas del Narcea.
En el Acebo, una nueva sección en la web del Tous pa Tous
Sábado, 21 de Enero de 2012 02:44
El Payar
El Acebo, el santuario de la Virgen del Acebo o de Nuestra Señora del Acebo, no es un lugar cualquiera para los cangueses. Desde hace muchos siglos y, probablemente, desde hace milenios este sitio, situado a 1.195 metros de altitud y con unas vistas sobre todo el territorio que constituye el mundo de Cangas y sus fronteras, es un lugar especial, cargado de sentimientos y emociones, y esto es así tanto para las personas religiosas como para las ateas. En esta nueva sección de Memoria Canguesa vamos a ir publicando noticias muy variadas relacionadas con este lugar y su historia, con la devoción a la Virgen y la cofradía en la que se agrupaban miles de cangueses que vivían dentro y fuera del concejo, con sus manifestaciones artísticas y literarias, con su fiesta, etc.
Comenzamos la sección con un artículo de Gumersindo Díaz Morodo, Borí (Cangas del Narcea, 1886 – Salsigne, Francia, 1944), dedicado al Acebo, escrito en 1916 y publicado en La Habana en la revista Asturias, en la que él colaboraba asiduamente como corresponsal de Cangas del Narcea. El artículo trasmite muy bien las emociones que sentía este cangués en el Acebo, que son las mismas que hoy seguimos sintiendo otros muchos. El artículo se publicó acompañado de una fotografía realizada por Benjamín Rodríguez Membiela (Llamas del Mouro, 1875 – Corias, 1944), famoso e incansable fotógrafo establecido en Corias, que es la misma que lo acompaña ahora, casi cien años después.
POR LA ASTURIAS DE OCCIDENTE: EL ACEBOpor Gumersindo Díaz Morodo, Borí
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